Análisis de polen, de semillas/frutos e maderas/carbones de las excavaciones realizadas entre 1996 y 2002 proporcionaron numerosos datos sobre el entorno en el que se encontraba la terramara de Montale.
Los restos de polen indican para el periodo anterior a la fundación del pueblo una’extensa cubierta forestal formado por robles, carpes, olmos, alisos y sauces. Los árboles de clima más frío, como hayas, coníferas o abedules, se encontraban a mayor altitud en los Apeninos.
La fundación de la terramara conllevó la tala de muchos árboles para obtener campos de cultivo y pastos y poder construir el pueblo.
Pruebas similares encontradas en muchos otros terramares permiten afirmar que en esta época había la primera modificación importante del paisaje natural del valle del Po por el hombre.
La tierra alrededor de la terramara se cultivaba intensivamente, especialmente en cereales, sobre todo trigo y cebada, y en menor medida mijo, pan y avena. Entre los pulsos Las habas y las lentejas están presentes.
También hay pruebas del cultivo de cáñamo, utilizado para fabricar principalmente cuerdas, telas y quizás tejidos. Estos últimos, sin embargo, debían de estar hechos principalmente de lana o lino, planta de la que no se han encontrado semillas ni polen en Montale, pero que se conoce en otros yacimientos terramare y de la Edad de Bronce.
Los análisis de los restos de madera y carbón demostraron que los habitantes de Terramare conocían bien las propiedades de la madera. El sitio roble, especialmente resistente, se utilizaba sobre todo para la construcción de casas y para robustos aperos agrícolas, mientras que para los arcos y otros artefactos se empleaba una madera dura y fácil de trabajar como el el arce.
Los pilotes de una casa en excavación.
Pequeño arado de madera de roble.