Necrópolis de Terramare

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I cementerios de los terramare se situaban en las proximidades del asentamiento, generalmente río arriba de las aldeas. Aunque se conocen cientos de aldeas, sólo se conoce un pequeño número de necrópolis, probablemente porque son menos reconocibles que los asentamientos, pero también porque muchas fueron destruidas por el uso del suelo en siglos posteriores. La necrópolis de Montale no nos es conocida, quizá porque pudo coincidir con el asentamiento actual, sin embargo, a tan solo 5 km de Montale el Museo Cívico de Módena excavó, entre 1994 y 2015, la vasta necrópolis de Casinalbo, situado a 200 m de una terramara. Dado que los yacimientos de Montale y Casinalbo son coetáneos, podemos suponer que los rituales funerarios eran similares, como también confirman otras necrópolis terramáricas emilianas.

El ritual Se adoptó la cremación, a diferencia de los terramares al norte del Po, que pueden haber tenido enterramientos de inhumación en sus fases más tempranas.

Los huesos calcinados de los difuntos se guardaban en urnas cinerarias colocadas dentro de fosas y a menudo marcadas con grandes guijarros de río.

Rara vez estaban presentes elementos de acompañamientoornamentos y objetos de uso cotidiano de bronce, hueso o cuerno que a menudo presentan huellas de exposición al fuego, lo que demuestra que fueron depositados en la pira con el difunto.

Después de 100 años el Museo Civico di Modena, de acuerdo con la Soprintendenza per Beni Archeologici dell'Emilia Romagna, ha reanudado las investigaciones que han permitido descubrir vestigios de las fortificaciones del pueblo, uno de los pocos yacimientos arqueológicos intactos atribuibles a una terramara.

Los resultados de estas excavaciones no sólo han permitido planificar la reconstrucción de una parte del poblado, sino que han enriquecido notablemente nuestros conocimientos sobre las estructuras, las producciones y la cronología de la terramare.